Dr. Ernesto Samper propone una Confederación de Pueblos Raizales para proteger el Caribe Occidental y el sistema coralino más importante de la región
- Prego Nerosai
- 13 dic 2025
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En el marco de la Cumbre de los Pueblos del Caribe Occidental, el expresidente de Colombia Ernesto Samper Pizano hizo un llamado contundente a reconocer al Caribe Occidental como una unidad ecológica y cultural indivisible, y propuso que la recién planteada Confederación de Pueblos Raizales del Caribe Occidental asuma un rol protagónico en la coordinación de políticas ambientales, la preservación del ecosistema marino y la defensa del patrimonio natural compartido por la región.
Durante su intervención, Samper destacó que, aunque históricamente la biodiversidad de América Latina suele asociarse al Amazonas, el sistema coralino Seaflower constituye uno de los bancos de biodiversidad más importantes del planeta. “Estamos hablando de cerca de 500.000 kilómetros cuadrados, donde habita el 70% de las especies marinas del Caribe, con más de 12.000 especies, siendo el tercer banco coralino más grande del mundo”, subrayó.

El impacto del fallo de La Haya y la pérdida del Seaflower
El exmandatario recordó que Colombia administró durante más de dos décadas la Reserva de Biosfera Seaflower de manera ejemplar, con el liderazgo de Coralina, el respaldo científico de INVEMAR y la Universidad Nacional – sede San Andrés, hasta que el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya despojó al país de aproximadamente 46.000 kilómetros cuadrados de mar, fragmentando un ecosistema que, por naturaleza, no reconoce fronteras políticas.
Samper afirmó que desde el inicio advirtió que el litigio en La Haya conduciría a una derrota, y recordó que existían alternativas como la propuesta de declarar a San Andrés y Providencia como Estado Archipielágico, basada en una realidad geopolítica y no únicamente jurídica.
Una zona transfronteriza hoy en riesgo
Tras el fallo, se intentó avanzar —con apoyo de la Fundación Franz Weber— en la creación de una zona de biosfera transfronteriza con los países que tienen vocación sobre el sistema coralino: Colombia, Nicaragua, Panamá, Honduras y Jamaica. Sin embargo, este proceso enfrenta hoy serios obstáculos, entre ellos:
La salida de Nicaragua de la UNESCO
La militarización de áreas en disputa
La restricción a la pesca tradicional de comunidades raizales
El riesgo de exploración petrolera en zonas coralinas
“Sería la muerte final del sistema Seaflower”, advirtió Samper.
El papel central de los pueblos raizales
Uno de los puntos más destacados de su intervención fue el reconocimiento del papel histórico y estratégico de los pueblos raizales y afrodescendientes. Según explicó, el fallo de La Haya reconoció que, de haberse considerado desde el principio la presencia de estas comunidades —más de seis millones de personas en la región— y el impacto ambiental de fragmentar el ecosistema, el resultado jurídico habría sido distinto.
“Lo único que realmente quedó de todo esto fueron los pueblos raizales. Ellos no hablan de territorio, hablan de maritorio”, afirmó.
La Confederación como autoridad ambiental comunitaria
En ese contexto, Samper propuso que la Confederación de Pueblos Raizales del Caribe Occidental no sea solo un espacio simbólico, sino que tenga responsabilidades concretas, entre ellas:
Vigilancia ambiental del sistema coralino
Preservación de la unidad ecológica
Prevención de riesgos ambientales
Administración comunitaria del área protegida
Además, sugirió crear una comisión financiera que estructure un presupuesto regional que permita a la Confederación asumir estas funciones de manera sostenible, con cooperación internacional y respaldo institucional.
Incluso propuso renombrar el sistema como “SATA Water – Salt Roots”, destacando su identidad cultural compartida, más allá de las divisiones estatales.
Un nuevo comienzo para el Caribe
Para cerrar, Samper recordó que el Caribe fue escenario del inicio de grandes procesos históricos: la conquista, la evangelización, la independencia y la emancipación. “¿Por qué no creer que aquí también pueda comenzar la salvación de uno de los tesoros ambientales más importantes del planeta?”, concluyó.
La propuesta fue recibida como uno de los planteamientos más sólidos y visionarios de la Cumbre, dejando sobre la mesa el reto de convertir la integración cultural de los pueblos del Caribe Occidental en una gobernanza ambiental efectiva y con identidad propia.








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