Meredith Benner: la joven raizal que convirtió la disciplina en una historia de éxito internacional
- Prego Nerosai
- 14 may
- 3 min de lectura

Desde las canchas de San Andrés hasta el baloncesto universitario de Estados Unidos, la historia de Meredith Benner Biscaino es hoy una inspiración para cientos de jóvenes del Archipiélago. Con apenas 19 años, esta deportista raizal demuestra que la disciplina, la constancia y la fe pueden abrir caminos incluso cuando las circunstancias parecen difíciles.
Durante una emotiva entrevista realizada en un formato especial de Insular News y Pregonero SAI, Meredith compartió detalles de su vida, sus sacrificios, el apoyo de su familia y el proceso que la llevó a convertirse en una de las promesas más importantes del baloncesto colombiano.
“Empecé a jugar baloncesto desde los tres años. Mi papá siempre ha sido jugador y me enseñó todo lo que sé”, relató Meredith, quien aunque nació en Pereira, asegura con orgullo ser “100% raizal”.
El sacrificio detrás del éxito
La joven deportista recordó que mientras muchas niñas de su edad disfrutaban otras actividades, ella entrenaba constantemente bajo la exigencia de su padre, quien vio en ella el potencial para llegar mucho más lejos.
“Muchas veces me preguntaba por qué mi papá me exigía tanto. Hoy entiendo que esa presión me enseñó a exigirme a mí misma y a querer siempre ser mejor”, expresó.
Meredith estudió inicialmente en San Andrés, pero posteriormente tuvo que trasladarse a Bogotá para continuar su desarrollo deportivo debido a la falta de una liga femenina sólida en la isla en ese momento. Allí comenzó a jugar con la Liga de Bogotá, logrando importantes resultados que la llevaron posteriormente a integrar procesos de selección Colombia.
Su talento rápidamente llamó la atención. Participó con la selección mayores siendo apenas una adolescente y tuvo destacadas actuaciones en competencias internacionales, incluyendo un preolímpico rumbo a París.
“En mi debut hice 17 puntos y 15 rebotes. Era la primera vez que ponían a alguien de mi edad jugando con las mayores”, recordó emocionada.
De San Andrés a Estados Unidos
El punto de quiebre en su carrera llegó tras un Suramericano juvenil donde entrenadores estadounidenses observaron su desempeño y le ofrecieron la oportunidad de irse a Orlando High School.
Aunque inicialmente existieron temores familiares por su corta edad, Meredith decidió asumir el reto.
“Siempre fue mi sueño irme a Estados Unidos. Yo sentía que tenía que ir y demostrar que también podía brillar allá”, afirmó.
Sin embargo, el camino no fue fácil. Una grave lesión de ligamento cruzado y menisco la obligó a detenerse durante un año completo. Lejos de rendirse, utilizó el tiempo para recuperarse física y mentalmente.
Posteriormente llegó a Miami Dade College, donde retomó su nivel y logró convertirse en una de las mejores jugadoras de Florida y reconocida dentro del circuito universitario estadounidense.
“Soy de una pequeña isla y estoy entre las mejores jugadoras de Estados Unidos”, dijo con orgullo.
Una embajadora raizal
Más allá de sus logros deportivos, Meredith asegura que uno de sus mayores orgullos es representar la cultura raizal y mostrarle al mundo la belleza de San Andrés.
“Siempre digo que somos la mejor isla del mundo. Mucha gente no conoce San Andrés y yo les muestro el mar de los siete colores, les hablo de nuestra cultura y de dónde vengo”, expresó.
La joven también destacó el crecimiento del baloncesto femenino en el Archipiélago y valoró el trabajo que actualmente realizan entrenadores y dirigentes deportivos para fortalecer las nuevas generaciones.
Un mensaje para la juventud
Durante la entrevista, Meredith dejó un poderoso mensaje para los jóvenes isleños, invitándolos a creer en sus sueños y mantenerse alejados de los caminos de violencia y drogadicción.
“El deporte salva a la juventud. Los saca del crimen, de los problemas y les cambia la vida. Si yo pude, ustedes también pueden”, afirmó.
Finalmente, en un mensaje en inglés dirigido especialmente a la comunidad raizal, reiteró la importancia de sentirse orgullosos de sus raíces y seguir luchando pese a las dificultades que atraviesa el Archipiélago.
La historia de Meredith Benner no solamente representa el éxito de una atleta. Representa el reflejo de una juventud isleña que, con oportunidades, disciplina y acompañamiento familiar, puede conquistar escenarios internacionales sin perder jamás su identidad.




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