Alias “Martín Sombra” sacude la verdad histórica sobre la masacre de Mapiripán con explosivas declaraciones ante la JEP
- Prego Nerosai
- 19 may
- 4 min de lectura

El exjefe guerrillero aseguró que las FARC habrían sido responsables de la masacre de Mapiripán y no los paramilitares, como ha sostenido la verdad judicial durante casi tres décadas
Una verdadera tormenta política, judicial e histórica se desató en Colombia tras las recientes declaraciones entregadas por alias Martín Sombra ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), en las que aseguró que la masacre de Mapiripán, ocurrida en 1997 en el departamento del Meta, habría sido cometida por las FARC y no por estructuras paramilitares, como ha quedado consignado durante años en sentencias judiciales nacionales e internacionales.
El hombre que habló ante la magistratura es Elí Mejía Mendoza, conocido en las filas insurgentes como alias Martín Sombra, uno de los hombres más temidos y poderosos de las extintas FARC, señalado históricamente como el “carcelero” de los secuestrados durante la época más sangrienta del conflicto armado colombiano.
Durante una diligencia reservada adelantada en la JEP, el excomandante guerrillero no solo reconoció prácticas atroces dentro de la organización armada ilegal, sino que además lanzó afirmaciones que podrían reabrir uno de los capítulos más oscuros y polémicos de la violencia en Colombia.
“Nosotros acostumbrábamos a hacer las embarradas y achacárselas a otros”
Las declaraciones fueron reveladas durante una audiencia relacionada con el caso de reclutamiento de menores dentro de las FARC, liderada por la magistrada Lili Rueda. Sin embargo, en medio de sus respuestas, Martín Sombra se refirió directamente a la masacre de Mapiripán.
Según el exguerrillero, la acción criminal habría sido ejecutada por una estructura guerrillera llamada “Marco Aurelio Buendías”, perteneciente a las FARC.
“Nosotros acostumbrábamos a hacer las embarradas y achacárselas a los otros”, afirmó alias Martín Sombra durante la diligencia.
La afirmación representa una ruptura total con la narrativa judicial construida desde finales de los años noventa, según la cual la masacre fue perpetrada por grupos paramilitares que llegaron desde el Urabá antioqueño con apoyo y omisión de sectores militares.
Por estos hechos fueron condenados altos mandos militares, entre ellos el general Jaime Humberto Uscátegui, mientras que el Estado colombiano también fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Un testimonio que podría cambiar investigaciones históricas
Las declaraciones de Martín Sombra abren un escenario jurídico complejo, debido a que contradicen decisiones judiciales adoptadas durante años por tribunales colombianos e internacionales.
La magistrada Lili Rueda aclaró durante la audiencia que la diligencia no estaba enfocada en la masacre de Mapiripán, sino en el caso relacionado con el reclutamiento forzado de menores. No obstante, indicó que las afirmaciones serán remitidas a otras salas y despachos de la JEP encargados de investigar otros delitos cometidos por las FARC, particularmente el Caso 10, relacionado con crímenes no amnistiables.
De acuerdo con expertos consultados en distintos escenarios jurídicos, si la JEP decide profundizar en estas declaraciones, podrían abrirse nuevas líneas de investigación para contrastar versiones, revisar responsabilidades y verificar si existieron manipulaciones o distorsiones dentro de la verdad judicial conocida hasta ahora.
Reconoció consejos de guerra contra menores
En medio de la audiencia, Martín Sombra también admitió que dentro de las FARC se aplicaban “consejos de guerra” incluso contra menores de edad reclutados por la organización.
Según explicó, cualquier integrante que incumpliera normas internas podía ser sometido a sanciones, sin importar su edad.
“Si ingresaron muchachos allá, eso es para todos. Si hacen una embarrada, pues hacen sus consejos de guerra y los sancionan”, expresó ante la magistratura.
Las afirmaciones refuerzan los testimonios de víctimas y excombatientes que durante años han denunciado castigos internos, torturas y fusilamientos dentro de la estructura guerrillera.
Fusilamientos contra personas homosexuales
Uno de los momentos más estremecedores de la audiencia ocurrió cuando alias Martín Sombra reconoció que dentro de las FARC hubo persecución y fusilamientos contra personas homosexuales.
El excomandante aseguró que algunos miembros fueron ejecutados por su orientación sexual, bajo decisiones tomadas por mandos guerrilleros.
“Se fusiló una pareja y la otra ya corrigieron”, dijo durante la diligencia judicial.
Estas declaraciones podrían convertirse en nuevas pruebas dentro de investigaciones sobre violencia basada en género y persecución sistemática contra población diversa durante el conflicto armado.
“Los ideales de las FARC se perdieron con el narcotráfico”
Martín Sombra también aprovechó la audiencia para lanzar críticas contra antiguos mandos de la organización insurgente, afirmando que varios excomandantes no han aportado plenamente a la verdad dentro de la JEP.
Asimismo, aseguró que las FARC perdieron su rumbo político cuando se involucraron profundamente en el narcotráfico.
Según dijo, fue en ese momento cuando la organización dejó atrás sus ideales revolucionarios y terminó convertida en una estructura criminal sostenida por economías ilegales.

Un país pendiente de las repercusiones
Las explosivas revelaciones de alias Martín Sombra ya comenzaron a generar reacciones en distintos sectores políticos, judiciales y de víctimas del conflicto armado. Mientras algunos consideran que se trata de un aporte importante para reconstruir la verdad completa del conflicto, otros advierten que las afirmaciones deberán ser verificadas rigurosamente antes de modificar verdades judiciales consolidadas durante décadas.
Por ahora, la JEP evalúa el alcance de estas declaraciones y la posibilidad de ampliar las investigaciones relacionadas con la masacre de Mapiripán y otros crímenes atribuidos históricamente a distintos actores armados.
Lo cierto es que las palabras del antiguo “carcelero de las FARC” vuelven a poner sobre la mesa uno de los debates más sensibles de Colombia: la lucha por la verdad real detrás de las heridas que dejó el conflicto armado.




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